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Aquí encontrarás los cantos que semana a semana cantamos en la Eucaristía Dominical.
Haz clic sobre el nombre de cada canción y encontrarás su letra (y en algunos casos el audio).





Esquema de Cantos Domingo 29/08/10

22° Domingo durante el año
ENTRADA: Vengan a Él
KYRIE: Señor ten piedad (Liturgia - Cristóbal Fones)
GLORIA IN EXCELSIS DEO: Gloria (Liturgia - Cristóbal Fones)
ANTÍFONA DEL SALMO: Tú eres bueno con los pobres (Salmo 67 - Marcelo Cid)
ANTES DEL EVANGELIO: Aleluya ("Canon", Mateo 11,29)

DESPUÉS DEL EVANGELIO: Humíllate
ORACIÓN UNIVERSAL: Señor escúchanos (Cristóbal Fones)

PRESENTACIÓN DE DONES: Tomad Señor (Cristian Carvajal)
SANCTUS: Santo ("Hosanna", Liturgia)

ACLAMACIÓN CONMEMORATIVA: Anunciamos tu muerte (Liturgia - Marcelo Cid)
GRAN AMÉN: Amén (Liturgia - Marcelo Cid)

DOXOLOGÍA: Tuyo es el Reino (Liturgia - Marcelo Cid)
AGNUS DEI: Cordero de Dios ("Lento", Liturgia)

COMUNIÓN: Por esa gente, aleluya
REFLEXIÓN: Ámame como eres (Charles de Foucauld - Jhon Bustamante - Grupo Betsaida)
ENVÍO: La Elegida
Color: Verde
LECTURAS

1ª Lectura: Eclesiástico 3,17-18.20.28-29

Lectura del libro del Eclesiástico.

Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios. Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor, porque el poder del Señor es grande y Él es glorificado por los humildes. No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él. El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento.

Palabra de Dios.
Salmo: Salmo 67,4-5.6-7.10-11

R.
¡Señor, Tú eres bueno con los pobres!


Los justos se regocijan, gritan de gozo delante del Señor y se llenan de alegría. ¡Canten al Señor, entonen un himno a su Nombre! Su Nombre es “el Señor”. R.

El Señor en su santa Morada es padre de los huérfanos y defensor de las viudas: Él instala en un hogar a los solitarios y hace salir con felicidad a los cautivos. R.

Tú derramaste una lluvia generosa, Señor: tu herencia estaba exhausta y Tú la reconfortaste; allí se estableció tu familia, y Tú, Señor, la afianzarás por tu bondad para con el pobre. R.

2ª Lectura: Hebreos 12,18-19.22-24

Lectura de la carta a los Hebreos.

Hermanos: Ustedes no se han acercado a algo tangible: “fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, tempestad, sonido de trompeta, y un estruendo tal de palabras”, que aquéllos que lo escuchaban no quisieron que se les siguiera hablando. Ustedes, en cambio, se han acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el Juez del universo, y a los espíritus de los justos que ya han llegado a la perfección, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza y a la sangre purificadora que habla más elocuentemente que la de Abel.

Palabra de Dios.

Aleluya: Mateo 11,29

Aleluya.


“Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón”, dice el Señor.

Evangelio: Lucas 14,1.7-14

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Lucas.

Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: “Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos,tenga que decirte: “Déjale el sitio”, y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar. Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: “Amigo, acércate más”, y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que se eleva será humillado, y el que se humilla será elevado”. Después dijo al que lo había invitado: “Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!”.

Palabra del Señor.

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